Quisiera comenzar por contarles el gusto inmenso que significó compartir una parte de la Jornada con Ustedes en la Escuela 1 y 3, en la ciudad de Paysandú. La Asociación Latinoamericana de Educación y Estimulación - la cual presido - fue fundada hace 10 años y éste es el primer evento que compartimos con nuestra Escuela Pública. Es el primer intercambio que tenemos, por lo que estamos muy agradecidos por esta instancia. Hemos trabajado a nivel privado, y en toda Latinoamérica, pero bien dice el dicho, que nadie es profeta en Su Tierra. ¡¡¡Si lo sabremos nosotros!!!!
Pero, orden tienen las cosas; todo tiene su tiempo y su momento y su oportunidad. Por eso no dudamos frente a esta invitación en aceptarla con todo cariño y preparar esta jornada con gusto, y a nuestro costo. En un ámbito que nos es muy querido y que honra a nuestras queridos profesores y profesoras hoy ausentes: Mtra. Eloísa Etchegoyen de Lorenzo, Mtra. Psic. María Esther Dragone, Mtra. Florita Méndez, Mtra. Ana Yudinas y Mtro. Nedy Bautista, pioneros en Educación y Estimulación. Porque nos llegan muchos libros coloridos de Europa y Estados Unidos, pero la cuna de la Educación y la Estimulación está acá y en nuestra Latinoamérica, quizás sin tanta parafernalia, con pocos recursos para su réplica, con materiales de lectura menos atractivos y más creativos, logramos igual nuestros objetivos. De éstos se han tomado, estudiado y sistematizado estas disciplinas tan importantes para el Desarrollo Humano.
Conozco algo de su trabajo, yo soy un maestro "pie descalzo", como me llaman en la Amazonia. De estar en el día a día en la cultura, en los códigos y en los aconteceres de nuestros niños y su entorno. Allí me he munido de muchas lecciones, algunas aplicables acá a nuestra tierra. Trabajo con mis recursos naturales, como lo hacen ellos, con el agua, la arena, piedras, madera, hojas, el contacto y las emociones, cuidando especialmente al otro. En un ¿cómo estás hoy?, ¡qué lindo que te queda ese color!, y con la risa. ¡Si será importante la risa! Ella nos permite llegar a ese otro de una manera diferente y más humana. Recuerden que una de las enfermedades que padece el Maestro en esta época es el síndrome del "burn-out", o del quemado. Esto es muy peligroso. Y uno de sus síntomas más manifiestos es la pérdida de la risa. El porcentaje de Maestros que lo padece es muy alto. Entonces, ¿cómo podremos cuidar de nuestros niños si no estamos bien nosotros?
Esperamos que no sea la última vez que nos encontremos. Sí importa que sepan que estamos preocupados por toda su temática, y hablo en nombre de todos los profesionales de otras áreas que nos acompañan en nuestra Asociación. Esperamos haber contribuido desde nuestro lugar y desde la visión de las respectivas disciplinas de las dos profesionales que han compartido con ustedes esta Jornada. Nosotros nos llevamos los bolsillos llenos de las experiencias que hemos recibido en este día, de este estar con personas que desempeñan una profesión tan vieja y tan nueva, inmensamente importante y necesaria: el ser Maestro Comunitario. Hemos vuelto colmados de respeto y alegría con todas las muestras de cariño que recibimos.
¡Muchas gracias a todos y hasta la vuelta!
Prof. Bertolino Nobre
Presidente ALAEE
Montevideo, 23 de julio de 2009

Lamentablemente, al día de hoy, necesitamos generar "días de" para que la sociedad reflexione acerca de situaciones de la vida cotidiana que se producen con total impunidad contra víctimas indefensas.
Como sabemos, el día 19 de noviembre fue elegido como el "Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil".
En consecuencia, los medios de comunicación y las diferentes instituciones movilizan técnicos e información referente al tema para generar conciencia en la sociedad.
Esta avalancha informativa genera conmoción, estupor, gestos, asombro, alarma, declaraciones públicas y manifestaciones sociales.
A pesar de los esfuerzos que se realizan, de las cifras, estadísticas y diagnósticos que se publican, no se habla de personas, de niños con nombre propio.
Y el impacto pasa, las cifras se diluyen en el acontecer cotidiano, y las nuevas noticias que golpean pasan a ser las relevantes del momento. Los hombres prefieren olvidar, antes que asumir los compromisos que se requieren para cambiar, no solo las cifras y las estadísticas, sino las realidades.
Proponemos, a partir de lo expresado anteriormente, que la sociedad tome conciencia de la realidad circundante y genere un compromiso, y que en cada país las distintas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales cumplan con lo establecido el la Convención sobre los Derechos del Niño.
En la medida que respetemos las necesidades de nuestros niños estaremos dignificando nuestro papel de adultos y, más que eso, estaremos aportando para tener a nuestro alrededor generaciones sin el estigma del abuso, más sanas, más libres, y lo más importante, más felices.
Montevideo, 23 de noviembre de 2004
Como integrantes de ALAEE y testigos de la realidad contemporánea, nos es necesario expresar en este editorial algunos pensamientos que nos resultan ineludibles.
La historia del ser humano ha marcado una sucesión, casi sin discontinuidades, de abusos, violencia, transgresiones, etc., de unos seres humanos a otros. Esto, que supuestamente el avance de la civilización debiera propender a evitar, no solo no ha desaparecido, sino que en algunos casos se ha visto aumentado. Es con estupor, rechazo, angustia e impotencia que muchas veces nos encontramos observando estas realidades.
Sin embargo, no consideramos que una postura contemplativa de la realidad ayude en alguna manera a nadie.
Ante esta convicción, un camino de acción poderoso y fructífero es la educación y la estimulación, hermanas en la formación del ser humano.
Entendemos la educación, no como la mera trasmisión de cultura o conocimiento, sino como la manera de lograr el máximo desarrollo de las capacidades del ser humano. Como tal, se presenta como el único medio para la formación de seres humanos con la habilidad de construir un mundo con valores más elevados que los que actualmente son comunes.
Este proceso, entorpecido por el entorno socioeconómico de gran cantidad de personas, en particular en nuestra América, no debe ser bajo ningún concepto dejado de lado, sino fortalecido e impulsado, recordando en todo momento la sensibilidad.
En este camino es que nuestra Asociación los convoca a difundir el mensaje, y a ponerlo en práctica cada día. Por nuestra parte intentamos dejar nuestro humilde aporte.